martes, 13 de diciembre de 2011

Amar o morir (¡Ni una más!)

FUERA DE RUTA


Elizabeth Cejudo Ramos*


Si no te vas conmigo, te mato. Esa fue su sentencia de muerte. El rechazo a la petición de su ex pareja la hizo merecedora a un tiro en la cabeza. Ahí terminó la historia de la mujer de 46 años. Se llamaba Norma y vivió en la invasión Café Combate de Hermosillo. No tengo más detalle de su muerte, sólo que ocurrió de madrugada. Tampoco de su vida, sólo lo que puedo imaginar.

La semana en la que Norma fue asesinada, tres mujeres más, entre ellas una niña de 14 años, murieron de forma violenta en la capital del estado. Un par de días después, el 25 de noviembre, conmemoramos el día internacional de la eliminación de la violencia contra las mujeres con un acto simbólico que recordó a las 42 mujeres asesinadas a lo largo de 2011 y a las más de diez mil mujeres y niñas que murieron de forma violenta en nuestro país en los últimos diez años.

Según datos aportados por el Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidio (OCNF), nuestro estado ocupa el cuarto lugar en el país en índices de violencia de género, la estadística se antoja más alarmante si reconocemos que son pocos los actos violentos en el hogar que se denuncian y muchos menos los que se llevan a término, pues sólo el 4.49 por ciento de los casos finaliza en una sentencia condenatoria. Las integrantes del Observatorio resaltan que entre los crímenes contra mujeres abunda la violencia extrema y, en muchos de los casos, los asesinatos son perpetrados por parejas o ex parejas sentimentales de las víctimas.

¿Cuándo ocurre un feminicidio? Cuando el homicida tiene o tuvo alguna relación amistosa, familiar o sentimental con la víctima. Cuando la persona asesinada muestra síntomas de violencia sexual. Cuando la víctima presenta marcas degradantes o mutilaciones previas a privarla de la vida. Cuando el cuerpo ha sido abandonado en espacios públicos. Cuando, simplemente, se mata a una mujer por el solo hecho de ser mujer, por considerarla un ser inferior sobre el cual se puede tener control total, incluso sobre su vida.

Instancias internacionales han hecho señalamientos a nuestro país, dadas las estadísticas escandalosas que reportan muertes violentas de mujeres todos los días. Ante esto, varios estados han abordado parte de la problemática a través de la tipificación del feminicidio, con lo que se busca, entre otras cosas evitar la valoración discriminatoria de las víctimas por parte de las autoridades, obligar a los ministerios públicos a tratar de forma diferenciada y específica este tipo de muertes y llevar un registro detallado de los casos que permita generar políticas públicas para mejorar la impartición de justicia y prevenir la violencia de género.

En Sonora ya se cuenta con una iniciativa de ley. Diversas agrupaciones feministas se han acercado al Congreso del Estado para conocerla y ofrecer su experiencia a través de propuestas enmarcadas desde la perspectiva de género, solicitando participar como ciudadanas en la definición de los puntos más importantes de esta reforma. Las activistas todavía no han sido llamadas a participar.

La violencia sexual, psicológica, física, patrimonial y sexual hacia las mujeres en nuestro estado sigue latente. Las cifras son alarmantes y se hace preciso acompañar de cerca tanto a las autoridades que deben implementar y dar seguimiento a políticas públicas como a los grupos de activistas que día con día luchan para vivir en una sociedad más equitativa y con menos violencia hacia sus mujeres. No debemos dejarlas solas. Hay que alzar la voz en contra de la violencia que se nos oferta como natural en México. Nuestras voces también deben gritar ¡Ni una más!

Para conocer datos sobre el feminicidio en sonora durante 2011, puede consultar la página: http://mujersonora.blogspot.com/2011/11/dan-conocer-reporte-sobre-feminicidio.html?spref=fb


*Asistente del Programa de Maestría en Ciencias Sociales de El Colegio de Sonora. Correo electrónico: ecejudo@colson.edu.mx

Publicado en: Boletín electrónico Portales de El Colegio de Sonora, del Jueves 8 de diciembre de 2011, año 10, número 419  

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