jueves, 13 de agosto de 2009

OBSERVATORIOS URBANOS

Movimiento 5 de junio. No están solos!


Cristina Martínez Rascón*

Para los que nos dedicamos a las labores de investigación y docencia no es difícil aceptar que el discurso académico está constituido de distintos paradigmas y perspectivas analíticas que contienen elementos teóricos, metodológicos y empíricos; acto seguido, que con estas visiones se plantean alternativas de solución a los problemas de la sociedad, entre otros. El rigor científico es una condición fundamental para que los resultados sean los política-social-económicamente correctos. Todos aluden al componente humano, pero es frecuente que éste se diluya en nombre de la ciencia.

Reflexiono lo anterior a partir de que me he percatado de la exigencia “política” que algunos comentaristas y formadores de opinión le han reclamado al movimiento 5 de junio, desestimando las acciones simbólicas pacíficas que lo han caracterizado hasta ahora y pidiéndole una definición en ese sentido como vía única para conseguir los resultados que demanda. Irónicamente, también existen los que opinan que la supuesta filiación partidista lo está llevando al matadero, inclusive, que ya fueron abandonados por quienes lo utilizaron para fines electorales.

Aunque estoy en desacuerdo, no confrontaré ambos puntos de vista aquí pero sí argumentaré que la rapidez con la que los hechos rebasan la realidad da lugar a escenarios cambiantes y difíciles de aprehender para que actores y espectadores den soluciones que contenten a todos. Mi propuesta es no perder de vista la meta pero también valorar las lecciones que nos enseña el camino.

Quizás no es necesario pero sí recordaré que el movimiento 5 de junio surgió con la tragedia ocurrida ese mismo día del año en curso con el incendio de la guardería ABC en Hermosillo y la muerte de 49 infantes más todos los heridos física y emocionalmente que aún convalecen. El movimiento se constituyó principalmente con padres y madres de estos niños además de familiares y la ciudadanía solidaria que se sumó con el interés de exigir justicia ejemplar a los responsables de esta desgracia. Para este efecto, existe una asesoría legal.

Como muchos saben, la expresión más contundente del grupo ha sido la decena de marchas locales y nacionales donde han participado ciudadanos sin ninguna condición ni distingo de color y raza, todavía más, sin ningún compromiso verbal o escrito que presione a los manifestantes más allá de la voluntad propia.

Todo correcto hasta aquí porque bien ó mal ésta es una de las características centrales de la sociedad civil que la distingue de los reclamos partidistas a partir de su filiación política. Más sin embargo, aquí se permiten todas las expresiones siempre y cuando coincidan con la demanda específica del movimiento.

En este escenario es donde coinciden padres y madres de niños afectados y fallecidos, anímicamente muy mal y peor todavía por el panorama incierto de la justicia en un país como el nuestro.

De allí que quien cuestiona la tibieza ó radicalidad del movimiento, pues que haga lo correspondiente desde su trinchera para equilibrarlo. No ayuda cuestionar con dureza la vía pacífica de este movimiento. Respeto al dolor humano, señores…, respeto a la diferencia y nos amanecemos, como dice el refrán.

Definitivamente, no es la primera vez que una expresión social como ésta causa tantas interrogantes como expectativas. Numerosos casos han sido documentados en todo el mundo y las diversas miradas los han calificado de movimientos políticos, movimientos ciudadanos, movimientos clientelares, etcétera. Lo cierto es que éstos trastocan la tranquilidad y el sosiego de sociedades aletargadas; son contingentes plurales y por lo mismo diversos y porosos sin poder hacer casi nada para impedirlo. La calle y la opinión pública son de todos. El remedio radica en hacer cada quien su parte: los padres de niños afectados, la ciudadanía, los partidos políticos y las autoridades en su ámbito de influencia, conjuntamente, habrán de dar los resultados esperados.

De última hora: se aprobó la formación de la comisión investigadora en la SCJN y este es un logro indiscutible de la presión ejercida por las marchas del movimiento 5 de junio. ¡No están solos!

*Profesora-investigadora del Centro de Estudios de América del Norte de El Colegio de Sonora, cmartin@colson.edu.mx

Publicado en Boletín Electrónico Portales No. 312 de El Colegio de Sonora.

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