jueves, 16 de julio de 2009

Valentía

Constancia de la tragedia ABC

La fama incómoda

Silvia Núñez Esquer

Hermosillo, Son., 15 julio 09.- Una fotografía con la imagen de Luz Haydée Tapia Uriarte le dio la vuelta al mundo, ilustrando la portada de un diario de Hermosillo. Pero no es una foto que le guste, al contrario, esa constancia de que estuvo en el incendio de la guardería ABC, y la masacre que ocurrió el 5 de junio, es un martirio para su tranquilidad.

De carácter templado, explica sobre su profesión y lo importante que es para ella la prevención de incidentes y desastres evitables. Sin manifestar alteración emocional alguna, la Bombera profesional y Paramédica, cuenta cómo fue la experiencia a 40 días del siniestro, donde perdieron la vida 48 niñas y niños.

Acostumbrada a situaciones de riesgo, su misión es salvar ya sea vidas humanas, o pertenencias que para las y los propietarios son valiosas. Estudió la carrera de Paramédica en la Universidad Tecnológica de Hermosillo UTH, integrante de la primera generación, tiene dos años como Bombera, y cinco que egresó de la carrera.

Luz Haydée es la única mujer en Hermosillo contratada como Bombera, las demás compañeras que colaboran, son voluntarias.

Definitivamente la crisis de la guardería ABC es el evento más fuerte y grande en que le ha tocado participar. No sólo para ella, sino para todos sus compañeros, quienes siempre van empós del salvamento, fue la experiencia más frustrante por tantas vidas perdidas.

Aunque hicieron todo lo posible, no era un evento común. La fotografía incómoda del seis de junio, habla del dolor que esta heroína sentía. Considera que ha sido la más impactante, porque se trataba de niños. Como Paramédica y como Bombera, es lo más fuerte que ha vivido.

“Se ven muchas cosas, muchos accidentes de carros, accidentes en empresas, caídas, choques, atrapados, pero nada como la guardería, nunca, jamás nada se puede comparar a esto”, dice reflexiva.

Le preguntamos si se considera mujer de temple, a lo que responde sin dudas que sí. “Inclusive yo soy instructora, entonces eso a mi me hace ser un poquito más fuerte y me hace tratar de enseñar eso a los muchachos a los que estoy capacitando”, explica.

En estos días se encuentra formando a jóvenes que se van a integrar como bomberos a la base, “Eso me ayudaba, yo creía que era de temple fuerte, yo para enseñar y para todo eso, pero ahorita ya no sé la verdad”, afirma.

Haydée Tapia, acudió al llamado de un incendio junto con sus compañeros, como tantas otras veces, lo que no se imaginaban, era el ímpetu del fuego. Así, ella pensó de acuerdo al aviso, que se quemaba una llantera, hasta el momento de llegar.

Ella acudió como Bombera, no como Paramédica, con equipo de Bombera en una máquina de Bombera, no en ambulancia. Pero cuando arribaron, se percataron de que la intensidad no tenía nada que ver con lo que se habían imaginado.

“Y ya vimos mucha gente que andaba corriendo de aquí para allá, y empieza uno a pensar miles de cosas, miles de posibilidades”.

Pensar, calcular, idear un plan, son algunas de las responsabilidades de rescatistas y personal que trabaja en situaciones de emergencia. “Siempre cree uno que tiene un plan para actuar. Y cuando ve una situación como lo que vimos ahí cualquier plan, cualquier situación se te escapa”, reflexiona.

Quien se desempeña como encargada de los servicios de ambulancias, de la academia de primeros auxilios, de formar a “los muchachos”, desde el nivel básico hasta el medio, es una valiosa colaboradora, pues responde a dos necesidades del departamento de Bomberos de Hermosillo: es Paramédica y es Bombera.

Su puesto es de “bombero de línea”, así está registrada, explica, pero ahí se le ha reconocido su formación escolar, la cual se aprovecha para la capacitación de nuevos elementos.

Al tratar de recordar la tarde negra, cuenta que llegó ahí para dar servicio de bombero, “no íbamos en ninguna unidad de ambulancia, íbamos a apagar fuego, nunca pensamos que estuviera... Siempre pensamos que hay gente involucrada, a eso vamos, a salvar lo más que se pueda, si no hay gente, pues lo material”, declara.

Explica que lo material también es importante para las personas, para cada quién, “cualquier cosita para mi es importante, lo mío, lo que me ha costado”, es lo que ha aprendido de experiencias anteriores.

Entonces nosotros tratamos de salvar eso, pero cuando se trata de salvar vidas, pues es mucho más importante, complementa. Aunque ellos están preparados para enviar lo necesario dependiendo del tipo de servicio, si es fuego en una casa, en un carro, o si se trata de un accidente automovilístico, para enviar la unidad correspondiente, no siempre el aviso es correcto.

A veces la misma persona que reporta, reporta mal. Ejemplifica que pueden recibir un aviso de que hay un incendio de zacate (pasto seco), per ahí está un carro cerquita, que inmediatamente se puede ver involucrado. “Entonces desde que das el reporte, tienes que estar seguro de lo que vas a reportar” advierte.

Esa cultura no la hay mucho en México, opina. En este caso reportaron un incendio, después dijeron que era una llantera y cuando llegamos, vimos que la llantera no tenía nada que ver.

Admite que lloró, pero no ahí, no había tiempo. Sentía mucha consternación, sentía impotencia. Sí sentía muchas cosas porque veía mucha gente llorando, a muchos policías queriendo ayudar, queriendo prestar servicios de primeros auxilios, los cuales a veces no saben cómo hacerlo, lamenta.

Y se les veía la cara de “¿por qué no sé hacer esto?”, “¿por qué nunca aprendí? O ¿por qué nunca me han enseñado?, yo podría haber salvado a alguien si hubiera aprendido a hacer algo”. Se veían muchas caras así, describe con gesto triste.

Pero también se veía mucha gente que entraba y salía, ahí lo más propio es mantener un poquito la calma y tratar de ayudar, empezar a sacar y a mover. Ese día trabajamos en la guardería en el incendio de las 2:30 de la tarde, hasta las seis más o menos, continúa.

Pero el incendio en su totalidad, duró hasta las cuatro de la tarde del otro día, más o menos. La 20 y la 03, son las unidades que se requirieron para sofocar la crisis, más cuatro pipas, dos extintoras y la ambulancia.

Los bomberos también cuentan con claves similares a las de la policía. Para esto se utilizó la clave 65, que significa incendio y ya después se agrega la palabra que especifica si está involucrado algo más o alguien.

Las lecciones que deja para su vida esta experiencia, como mujer y madre de una hija de doce años, es darse cuenta que a veces tenemos mucha confianza en que no va a pasar nada. “Vivimos muy confiados, y no creemos que una cosa de esas se nos puede presentar en cualquier momento”. “Se les presentó a los papás de los niños, a los niños de la guardería, pero en cualquier momento te toca, entonces ahora estoy tratando de aprovechar más el tiempo con mi hija”, dice.

Al aceptar que no estamos preparados, ni en Hermosillo, ni en Sonora para una crisis de esa naturaleza, afirma que el interés es personal, individual, como persona, como ama de casa, para empezar a dar los primeros auxilios en la casa, da como ejemplo.

Ya desde ahí el interés es personal en todo lo demás, entonces tener interés y saber en dónde vas a dejar a tus hijos, con quién los vas a dejar, pero tener un interés real. No como que “ah, lo bueno que ya encontré dónde dejarlo, sino cómo voy a dejarlo”.

Después dela gran conflagración del super VH de Obregón, de Telas Parisina, o el Edificio de Banca Cremi en Hermosillo, salieron a flote las deficiencias en la construcción de edificios públicos, en materia de prevención.

Aún así, no se han hecho correcciones, a pesar de que se sabe que como ejemplo, el edificio del Museo y Biblioteca de la Universidad de Sonora, no permitiría ingresar ningún tipo de manguera, ni de escalera que llegara al último piso, pues no existen de esa longitud, tampoco existen hidrantes cercanos a las oficinas de la parte interna.

Considera que en definitiva no existe una cultura de la protección civil. Ni las puertas de emergencia, ni los extinguidores son más importantes unos que otros. Opina que lo primordial es el plano de la edificación, de ahí se debe presentar una buena estructura, un buen plan y que esté equipado.

“Definitivamente cualquier estructura, cualquier empresa tiene que tener puertas de salida, y no sólo una, sino algunas, tiene que indicarse un punto de reunión, la gente debe saber dónde están los extintores, dónde están las mangueras, pero a la gente se le tiene que capacitar, se le tiene que enseñar” señala.

Se entusiasma cuando nos cuenta que en Estados Unidos, en las escuelas primarias se capacita a niños en RCP o resucitación cardio pulmonar, de tal suerte que muchas niñas y niños de nueve años, ya saben aplicarlo.

Aunque su hija de doce años, no está muy de acuerdo con su carrera, se siente muy orgullosa de Haydée, pero está segura de que no le gustaría ser Bombera.

La única pregunta que la quiebra, es la más dolorosa: ¿Te viste en el periódico? Guarda un prolongado silencio, y finalmente los ojos se llenan de agua…”Es muy duro porque yo veía las imágenes todo el tiempo de las fotos que salen de soldados cargando niños en las guerras, veía todas esas cosas y decía: esas fotos no se deben de publicar, se me hacían muy fuertes, y de repente me vi a mi… es muy fuerte”.

“A lo mejor y si no hubiera salido esa fotografía, ya lo tuviera yo como un recuerdo, pero no hay un día en que alguien no venga y me diga: ya te vi en la foto del periódico”, todos los días.

¿En una escala de la vulnerabilidad y de riesgo cuál sería el grupo más vulnerable? “Depende, no hay un orden de importancia, porque ha habido incendios donde se han sacado de las casas, de los domicilios, de las empresas a adultos, igual, son vidas, pero no en tanta cantidad, eso es lo que ha marcado mucho la diferencia, lo que rebasó aquí fue la cantidad”, finaliza.

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