martes, 18 de junio de 2019

MYR Residencia feminista para mujeres universitarias


Silvia Núñez Esquer

No se conoce antecedente en Sonora de algún proyecto similar a casa MYR, residencia para mujeres universitarias. No se trata de la clásica sede para alumnas de algún colegio particular que por lo general está cobijada por algún grupo religioso.

Esta es una verdadera y vanguardista manera de apoyar a estudiantes universitarias destacadas para que puedan concluir sus estudios y la falta de recursos para renta no sea un obstáculo. 

En febrero de 2017 Inés Martínez De Castro, presidenta de Género Medio Ambiente y Salud, IAP
Inés Martínez De Castro
(GEMAS), nos mostró los avances que la casa MYR tenía pues estaba casi lista para recibir a las primeras estudiantes universitarias que residirían ahí mientras estuvieran estudiando. 

Hoy es una realidad, Casa MYR no solo es una vivienda, es un centro de empoderamiento para jóvenes universitarias que por su situación económica podrían verse obligadas a faltar a clases o a abandonar sus estudios temporal o definitivamente. 

El nombre MYR, viene de Miguel y Rosa, quienes heredaron esa casa a quien a su vez puso el inmueble a disposición de GEMAS para dar ese servicio que rompe con el estereotipo de las “Casas de estudiantes” que en realidad son para estudiantes varones.

Inés Martínez De Castro y su equipo de GEMAS ha hecho un trabajo extraordinario no solo remodelando la casa heredada, sino acondicionándola para que al menos doce chicas universitarias puedan residir en ella sin costo, pero también reciban una formación feminista, capacitación que ya inició con los conceptos básicos de género.

Cuatro jóvenes son las fundadoras de casa MYR como residentes. Platicamos con ellas pues ya tienen más de un mes viviendo ahí, mientras toman un curso de verano en la Universidad de Sonora para adelantar materias, lo cual no podían hacer con anterioridad por falta de recursos. Todas son estudiantes destacadas, todas de familias de escasos recursos económicos. 

La selección fue a través del club de Mujeres Profesionistas y de Negocios, organización que se acaba de reactivar después de un largo periodo de inactividad, quienes becan a jóvenes universitarias que no cuenten con recursos propios para seguir estudiando.

Generalmente las chicas becadas son foráneas, las conocieron a través del departamento de asuntos estudiantiles de la Universidad de Sonora, todas con problemas de precariedad económica. 

La forma de becarlas es comprándoles los tickets para el comedor universitario, y los boletos para el transporte hacia sus lugares de residencia habitual. Hijas de jornaleros, de albañiles, y de pequeños comerciantes en situación vulnerable, todas cuentan con promedios mayores a 9. 

Fue así que invitaron a estas cuatro jóvenes pues todos los días viajaban hacia Hermosillo y de regreso a su casa, dedicando mucho tiempo al transporte, mismo que podrían utilizar para estudiar, pues diario eran aproximadamente tres horas de camino.

Es por ello que todas trabajan el fin de semana, pues requerían para su transporte, además de enfrentar ciertos peligros al irse en ocasiones de raite.  Como residentes de Casa MYR lo único que ellas deberán de solventar es el consumo de agua y luz. 

La casa provee de desayuno, cena y a una de ellas también la comida, gas, internet, y objetos de limpieza e higiene personal. Todas son mayores de edad y cuentan con servicio médico.

Una Estudia Administración de Empresas, otra es estudiante de Contabilidad, otra estudia Nutrición, y otra Derecho. Todas son alumnas de sexto semestre y se han organizado muy bien. 

GEMAS aporta una cuota para el mantenimiento del proyecto, para lo cual cuentan con el programa “peso por peso” del cual son beneficiarias. Otra forma de sostenerla es por medio de los eventos de recaudación que organizan como el evento cultural musical del próximo sábado 22 de junio, así como bazares periódicos. 

Inés Martínez explicó que el objetivo no es solo apoyarlas económicamente, pues GEMAS nunca ha sido una organización asistencialista, sino de promoción de derechos humanos de las mujeres. Por ello les interesa mucho formarlas, a través de varios talleres. 

La finalidad es irlas formando poco a poco, pues hay preocupación por las nuevas generaciones, empoderándolas como líderes, para el reemplazo generacional, para que se conviertan en promotoras del avance de las mujeres. 

Casa MYR cuenta con seis habitaciones, cinco baños, para un total de doce mujeres. Todo se ha ido equipando y amueblando con donaciones de diversas personas. 

El proyecto se llama “Casa MYR, residencia para universitarias”, lleva el nombre de Miguel y Rosa (MYR) quienes donaron la casa. Inés comentó que a través de una investigación descubrieron que todas las residencias estudiantiles en el Estado de Sonora son para hombres, pues cuando las fundaron, las mujeres no estudiaban en la universidad. Y a pesar de que algunas son apoyadas por los ayuntamientos, son solo para hombres. 

Esto le da un carácter único al proyecto que GEMAS acaba de iniciar. Los retos hacia adelante son ampliar el número de residentes, continuar con la formación, con temas como prevención de la violencia de género, prevención de la violencia política, incluso redacción para ayudarlas a mejorar en sus estudios. 

Actualmente están elaborando el programa de talleres para incluir salud sexual y reproductiva, derechos de la diversidad sexual, pues les interesa mucho que conozcan sus derechos como mujeres.
La mayoría de las chicas que residen en Casa MYR son la primera persona de la familia que llega a la universidad, por lo que es importante apoyarlas para que concluyan sus estudios.

Otro reto del proyecto es que ratifiquen a GEMAS como organización donataria, y que les aprueben otros proyectos para los que están concursando. Primero que todo es su formación universitaria, y su formación en perspectiva de género, afirma Inés Martínez de Castro.

Solo un proyecto feminista podía concebir un organismo de apoyo económico que trascienda el tradicional, formando una figura novedosa, el matronato para apoyar su  sostenimiento, conformado por mujeres exitosas profesional y económicamente, no solo para el sostenimiento del proyecto, sino para becarlas. 

Una beca consistiría en aportar lo necesario para el sostenimiento individual de cada residente,  tomando en cuenta todos los costos, comentó Inés. Y por supuesto, las donaciones siempre son bienvenidas ya sea en especie o en efectivo. 

 
La gemela que estudia 

Aracely López Cuencas estudia la Licenciatura en Administración de Empresas, se enteró de la
Aracely López Cuencas
existencia de este proyecto por Mujeres profesionistas y de negocios, quienes las apoyan con vales para el comedor universitario y fue donde conoció a Inés Martínez de Castro y el proyecto Casa MYR, residencia para universitarias.

Su madre trabaja en el campo y su padre es empleado de un negocio. Tiene una hermana gemela que trabaja en el campo. Aracely está muy agradecida y piensa apoyar cuando egrese de la carrera para ayudar a otras mujeres como a ella la están ayudando ahora.

Su sonrisa irradia felicidad, y mientras responde, sigue estudiando su lectura sobre impuestos, que al final de cuentas es a lo que vino a Hermosillo, a estudiar. 





Poner sus conocimientos al servicio de otras mujeres

Brenda Viridiana López
Por medio de sus compañeras, Brenda Viridiana López Meza, quien estudia séptimo semestre de Contaduría Pública, pudo incluirse en el proyecto de Casa MYR, por lo que  ya no tendrá que viajar todos los días desde el Poblado Miguel Alemán hacia Hermosillo y con ello poder estudiar y además realizar sus prácticas profesionales, lo cual se agrega a las clases normales. 

 Hija de albañil y de mamá jornalera agrícola, Brenda ha pensado en formar parte de la organización para poner sus conocimientos al servicio de quien le tendió una mano pues está muy agradecida. 

Como sus compañeras se encuentra estudiando un curso intensivo de verano para adelantar materias. 

Está sumamente agradecida pues valora mucho el apoyo de GEMAS y Casa MYR, ya que reconoce que no podría cumplir sus objetivos de no haber sido por lo que llama una gran oportunidad. 





Mi prioridad es el estudio

Griselda Lizbeth De Jesús Gomez, es una inquieta estudiante de Contaduría Pública, y cursa el sexto
Griselda De Jesús Gomez
semestre. Tiene seis hermanos y hermanas, y ella, quien es la mayor es la única que ha estudiado en la Universidad. También proviene del Poblado Miguel Alemán ubicado a 60 kilómetros al poniente de Hermosillo.

Para ella formar parte del proyecto es un gran apoyo pues el costear los pasajes diarios hacia el poblado donde reside su familia es muy pesado, opina. El dinero que invertían en traslados, ahora lo pueden utilizar en comprar libros u otros materiales escolares, y no estar con la preocupación de si al siguiente día tendría qué faltar a clases por carecer del insumo. 

Por su carácter amable, ha hecho buenas amigas y amigos en la universidad y son ellos quienes están al pendiente de proporcionarle materiales como copias de lecturas, y que el no tener para obtenerlas no sea un obstáculo para continuar sus estudios. 

De lunes a sábado permanece en Hermosillo, ya que además de los estudios realiza prácticas profesionales. Griselda es la presidenta de la Asociación de estudiantes indígenas, y también es becaria del club de Mujeres profesionistas. Su meta es instalar su propio despacho de contaduría y apoyar a sus padres para que tengan su propio negocio.

Esto es porque su madre y padre son jornaleros agrícolas, su trabajo es por temporadas, por lo que no todo el año tienen trabajo. Su residencia es en el Poblado Miguel Alemán, su padre proviene de Oaxaca y es de la etnia Triqui, y su madre es de la Ciudad de México, de origen mixteco. Su comunicación si bien es en Español, también se expresa un poco en Triqui y mayormente en Mixteco.  



Con la mira en Chile 

Diana Suheil Bracamontes Amparano, estudia licenciatura en Ciencias Nutricionales en la
Diana Bracamontes Amparano
Universidad de Sonora. Su próxima meta es cursar un semestre de intercambio estudiantil en Chile. Sin embargo, todavía no cuenta con todos los recursos que necesita, por lo que trabaja en gestionarlos.

El proyecto Casa MYR lo evalúa como muy solidario y lo agradece mucho ya que su día empezaba a las 4 de la mañana para trasladarse en transporte público hacia Hermosillo, lo cual le restaba tiempo al sueño y al propio estudio.

Diana se encuentra ilusionada en poder participar en el intercambio en el país sudamericano, por lo que el ahorro que está obteniendo por ser integrante de esta residencia para universitarias, es parte de lo que le permitirá lograr su objetivo.

Como parte de la primera generación de residentes de Casa MYR, Diana habla de su sueño que es dominar el idioma Inglés, crecer como persona y como profesionista. “Quiero ser alguien, ser reconocida como investigadora o como profesionista, y tener la experiencia de vivir en otros países”, finaliza.




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